Operaciones contra el ELN y las disidencias en Catatumbo y Guaviare dejan decenas de muertos
La Fuerza Pública realizó tres operaciones aéreas durante las primeras semanas del nuevo Gobierno. Los ataques dejaron 38 integrantes de grupos armados muertos según el balance actualizado.
La estrategia de seguridad del Gobierno de Abelardo De La Espriella ya tiene una característica clara: el uso de operaciones militares ofensivas contra estructuras armadas ilegales.
En menos de un mes se han realizado tres bombardeos en Norte de Santander y Guaviare, dirigidos contra estructuras del ELN y las disidencias de las Farc. Los operativos dejaron decenas de muertos, capturados y menores recuperados, pero también generaron un fuerte debate nacional.
Catatumbo fue el escenario del primer ataque
El primer bombardeo se realizó el 10 de agosto en una zona rural entre Tibú y San Calixto.
El objetivo era una estructura del ELN ubicada en el Catatumbo, una de las regiones del país con mayor presencia de grupos armados y disputas por el control territorial.
El operativo destruyó campamentos
Las Fuerzas Militares reportaron la destrucción de cinco áreas campamentarias y dos búnkeres.
También fueron incautadas aproximadamente 1,5 toneladas de explosivos y 440 granadas adaptadas para ser utilizadas mediante drones.
Ocho muertos quedaron asociados al primer ataque
Aunque el reporte inicial hablaba de dos integrantes de la estructura muertos, posteriormente el balance aumentó hasta ocho fallecidos.
Entre ellos se encontraba un menor de 16 años, situación que posteriormente generó cuestionamientos sobre la operación.
Hubo civiles afectados
La Defensoría del Pueblo confirmó que tres campesinos resultaron heridos.
También fueron verificadas posibles afectaciones a viviendas y bienes civiles, mientras algunas familias se desplazaron temporalmente debido a la situación de seguridad.
Guaviare recibió el segundo golpe
El segundo bombardeo ocurrió el 27 de agosto en El Retorno, Guaviare.
La operación Amón tuvo como objetivo tres campamentos pertenecientes al Bloque Jorge Suárez Briceño, una estructura de las disidencias asociada con alias Calarcá.
Participaron aeronaves Kfir y Super Tucano
La Fuerza Aeroespacial Colombiana utilizó aeronaves Kfir y Super Tucano para ejecutar la operación.
El ataque buscaba afectar la estructura de mando y capacidad operativa de las disidencias en una zona selvática del departamento.
Diez integrantes murieron en Amón
El Gobierno reportó inicialmente diez integrantes de la estructura armada muertos.
Posteriormente se estableció que tres de los fallecidos eran menores de edad: dos tenían 15 años y otro tenía 16.
La presencia de menores abrió el debate
La muerte de los menores provocó cuestionamientos de organizaciones sociales y sectores políticos.
El Gobierno respondió que los menores estaban vinculados a las estructuras armadas y que participaban en actividades que las Fuerzas Militares consideran relacionadas con funciones de combate.
El tercer bombardeo ocurrió en Miraflores
El 30 de agosto se produjo el tercer ataque aéreo.
Esta vez el objetivo fue el Frente Carolina Ramírez, una estructura relacionada con las disidencias de Iván Mordisco en el departamento del Guaviare.
La Operación Azarías dejó 20 muertos
El Gobierno reportó que la Operación Azarías dejó 20 integrantes de la estructura armada muertos.
También fueron capturados cinco miembros del grupo y dos menores fueron recuperados durante la intervención militar.
Alias Tigre fue identificado
Uno de los fallecidos fue identificado como alias Tigre o Pintado.
Las autoridades lo señalaban como principal cabecilla del Frente Carolina Ramírez y como integrante cercano al círculo de Iván Mordisco.
Armas fueron incautadas
Durante el operativo fueron encontrados 26 fusiles, cuatro ametralladoras y tres pistolas.
Las tropas también incautaron equipos de campaña y otros elementos que serían utilizados por la estructura armada.
El balance llega a 38 muertos
Con la actualización de las cifras de los tres operativos, el balance acumulado llega a 38 integrantes de grupos armados muertos.
Además, se registraron capturas y la recuperación de menores que permanecían en las estructuras ilegales.
El Gobierno defiende la ofensiva
La administración nacional sostiene que las operaciones son necesarias para recuperar el control territorial y combatir a las organizaciones armadas.
La estrategia forma parte del discurso de seguridad con el que De La Espriella inició su Gobierno.
Las operaciones también tienen críticas
Los cuestionamientos se concentran especialmente en la muerte de menores y en las posibles afectaciones a comunidades rurales.
Organizaciones defensoras de derechos humanos han insistido en la necesidad de extremar las medidas de protección cuando existe información sobre presencia de niños y adolescentes en los campamentos.
El Gobierno tiene una meta para sus primeros 100 días
La administración ha planteado la realización de 15 grandes operaciones durante los primeros 100 días.
Las tres acciones aéreas realizadas hasta ahora representan una parte importante de esa meta.
Catatumbo y Guaviare siguen bajo vigilancia
Ambas regiones continúan siendo consideradas estratégicas dentro de la política de seguridad nacional.
El Catatumbo enfrenta la presencia de diferentes grupos armados, mientras Guaviare continúa siendo una zona de influencia de las disidencias.
La ofensiva podría aumentar
Los resultados de las primeras operaciones podrían llevar al Gobierno a mantener e incluso aumentar este tipo de acciones.
La Fuerza Pública deberá combinar operaciones militares con inteligencia para identificar objetivos y reducir los riesgos sobre comunidades ubicadas cerca de las zonas de combate.
El debate apenas comienza
Los tres bombardeos han mostrado el rumbo que podría tomar la política de seguridad durante el nuevo Gobierno.
Mientras la administración destaca el número de integrantes de grupos armados neutralizados, los cuestionamientos por la muerte de menores y las afectaciones civiles mantienen abierta la discusión sobre los límites de estas operaciones.
Una nueva etapa en la seguridad nacional
Los primeros días del Gobierno de Abelardo De La Espriella han estado marcados por una ofensiva militar que busca golpear directamente a las estructuras armadas.
Los próximos meses permitirán determinar si esta estrategia consigue reducir la capacidad de los grupos ilegales y mejorar la seguridad de las comunidades afectadas por el conflicto.


