Martejas rescatadas alertan sobre el cautiverio de fauna silvestre
Dos primates ingresaron con afectaciones físicas y nutricionales a un centro de recuperación de Medellín
El rescate de dos martejas en Medellín volvió a evidenciar las consecuencias que puede tener el cautiverio para los animales silvestres. Los ejemplares llegaron al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre del Área Metropolitana del Valle de Aburrá con problemas que requieren atención especializada, mientras los profesionales trabajan para determinar si podrán recuperarse y volver a su hábitat.
Los casos tienen características diferentes, pero comparten una preocupación: las condiciones en las que vivieron antes de ingresar al centro. Una marteja adulta llegó con señales de deterioro físico y dificultades de coordinación; la otra, de edad juvenil, fue decomisada por la Policía Ambiental y presentaba comportamientos de temor extremo e inflamación abdominal.
Con estos dos ingresos, la institución completa 20 martejas recibidas desde 2024 por medio de rescates, incautaciones y entregas voluntarias.
El cautiverio puede afectar la salud de las martejas
Una de las martejas rescatadas ingresó en estado crítico. Su pelaje estaba severamente deteriorado y los especialistas observaron pupilas dilatadas, movimientos descoordinados y dificultad para sostenerse.
Ante estos síntomas, el equipo veterinario consideró necesario descartar una posible afectación neurológica. El ejemplar fue sometido a una valoración clínica especializada para conocer con mayor precisión su condición y orientar el tratamiento.
La situación también planteó un reto nutricional. El animal no reconocía fácilmente la comida que le ofrecían, por lo que el equipo realizó una prueba de consumo destinada a identificar sus preferencias y diseñar una estrategia alimentaria acorde con sus necesidades.
La recuperación exige tiempo y seguimiento. Además de atender los síntomas, los profesionales deben evaluar cómo responde el animal a los alimentos, si mejora su condición corporal y qué medidas necesita para avanzar hacia una rehabilitación integral.
Una joven marteja fue decomisada por la Policía Ambiental
El segundo ejemplar es una marteja juvenil que fue decomisada por la Policía Ambiental en Medellín.
Durante la evaluación, los especialistas encontraron un comportamiento de temor extremo y una inflamación abdominal que estaría relacionada con una alimentación inadecuada durante el cautiverio. Para establecer cómo debe ser su dieta de recuperación, también le practicaron una prueba de consumo.
La información sobre la alimentación es fundamental para el proceso. Los animales silvestres tienen necesidades específicas que no necesariamente coinciden con los alimentos que las personas consumen o les ofrecen en una vivienda.
Una dieta incorrecta puede perjudicar su estado físico y complicar la recuperación. Además, el cautiverio puede alterar su conducta, limitar sus movimientos y dificultar que conserven las habilidades que necesitan para desenvolverse en el bosque.
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¿Por qué no deben tenerse como mascotas?
Las martejas son primates de hábitos principalmente nocturnos y arborícolas. Están adaptadas a vivir en ambientes boscosos, donde se desplazan entre los árboles y buscan alimento de acuerdo con las características de su especie.
No son animales domésticos. Aunque su apariencia pueda despertar interés, mantenerlas en una casa puede exponerlas a condiciones inadecuadas de alimentación, espacio, actividad y comportamiento.
La tenencia de fauna silvestre también puede contribuir a la demanda que impulsa la captura y comercialización ilegal de animales. Cuando un ejemplar es separado de su entorno, puede sufrir lesiones, estrés y pérdida de capacidades necesarias para sobrevivir de manera independiente.
Por eso, las autoridades ambientales insisten en que no se debe comprar, vender ni mantener fauna silvestre como mascota. La protección comienza evitando que estos animales sean extraídos de sus hábitats.
La rehabilitación no garantiza una liberación inmediata
Las dos martejas permanecen bajo atención especializada mientras el equipo del centro evalúa su recuperación física, nutricional y biológica.
Para regresar a la naturaleza, un animal debe superar varias etapas. Los especialistas necesitan determinar si su estado de salud es adecuado, si puede recuperar conductas propias de la especie y si tiene posibilidades de desenvolverse en libertad.
En determinados casos también pueden ser necesarios estudios adicionales, incluidos análisis genéticos, antes de tomar decisiones sobre el manejo de los ejemplares. Por eso, el rescate es apenas el comienzo de un proceso que puede requerir seguimiento prolongado.
La liberación solo es recomendable cuando existen condiciones que favorecen la supervivencia del animal y se cuenta con una valoración técnica que respalde la decisión. Devolverlo al bosque sin una evaluación apropiada podría poner en riesgo su vida.
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Cómo puede ayudar la ciudadanía a proteger la fauna
Los reportes de la comunidad pueden facilitar la atención de animales silvestres heridos, vulnerables o expuestos a situaciones peligrosas. Sin embargo, es importante que la ayuda no implique manipularlos directamente.
Si una persona encuentra una marteja en una zona urbana o en un lugar donde parezca estar en riesgo, debe evitar capturarla, alimentarla o trasladarla por su cuenta. Una intervención improvisada puede causar lesiones, incrementar el estrés del animal o generar riesgos para quien se acerca.
En el Valle de Aburrá, los casos pueden reportarse a la línea de atención de fauna silvestre 304 630 0090, disponible todos los días de la semana.
También es importante no compartir ofertas de compra o venta de animales silvestres como si fueran mascotas y acudir a las autoridades cuando se conozcan posibles situaciones de tráfico o tenencia irregular.
Veinte martejas recibidas desde 2024
Los dos casos recientes elevan a 20 el número de martejas que han ingresado desde 2024 al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre del Área Metropolitana.
Los ingresos se han producido mediante entregas voluntarias e incautaciones. Aunque cada rescate representa una oportunidad de brindar atención al animal, la cifra también evidencia la necesidad de prevenir las situaciones que los llevan a abandonar su entorno natural.
La recuperación de los ejemplares depende del trabajo de veterinarios y profesionales de fauna, pero la prevención requiere la participación de la ciudadanía. No adquirir animales silvestres, reportar los casos de riesgo y respetar sus hábitats son acciones que pueden ayudar a reducir las afectaciones.
Las martejas cumplen su ciclo de vida en los ecosistemas naturales. Su protección no termina con el rescate: el propósito es que, cuando las condiciones lo permitan, puedan recuperar la autonomía y regresar a un ambiente adecuado.
Preguntas frecuentes sobre las martejas
¿Qué son las martejas?
Son primates conocidos también como monos nocturnos o micos de noche. Tienen hábitos principalmente nocturnos y arborícolas, y están adaptados a vivir en ambientes boscosos.
¿Qué problemas presentaban los animales rescatados?
La marteja adulta llegó con deterioro del pelaje, movimientos descoordinados y dificultad para sostenerse. La juvenil presentaba temor extremo e inflamación abdominal asociada a una alimentación inadecuada durante el cautiverio.
¿Las dos martejas ya fueron liberadas?
No se ha confirmado su liberación. Actualmente reciben atención y deben completar las evaluaciones necesarias para determinar las posibilidades de rehabilitación.
¿A dónde llamar si encuentro fauna silvestre en riesgo?
En el Valle de Aburrá se puede informar el caso a la línea de atención de fauna silvestre 304 630 0090. Se recomienda no manipular ni alimentar al animal por cuenta propia.
El llamado de las autoridades es claro: los animales silvestres no son mascotas. Evitar su compra y tenencia irregular es una forma directa de prevenir el sufrimiento que puede acompañar al cautiverio y de proteger la biodiversidad de Antioquia.


